Mi inspiración en los juegos de rol

Hay un tema acerca de mi literatura del que aún no te he hablado, y es el de mi inspiración en los juegos de rol. Como ya sabes de sobra, el trabajo de un autor se nutre de sus experiencias y de sus lecturas; no se puede escribir sin estos elementos. Y resulta que los juegos de rol también fueron culpables de mi afán por leer y escribir fantasía.

Estaba a punto de cumplir los 9 años cuando tomé contacto con los juegos de rol. Mis hermanos mayores ocupaban la mesa del salón de mi casa junto a algunos amigos del barrio. Me acerqué a ellos y pululé, para su fastidio, alrededor de la mesa, preguntando constantemente sobre lo que andaban haciendo, incordiando la partida. No me culpes, fue la curiosidad de la edad: me resultaba muy mágico que aquellos muchachos adolescentes estuvieran contando una historia, y más aún que ellos fueran los protagonistas. Cada uno tenía un folio que representaba su personaje mientras tenían unos dados muy raros en las manos. El director de juego narraba lo que ellos veían, oían y sentían, arbitrando las emocionantes tiradas.

Y entonces fue cuando me acerqué a Pablo, el director de juego, y le pregunté por el libro de tapa roja que tenía entre las manos. Me lo enseñó impaciente, con el apremio de sosegar mi entrometimiento y que me largara cuanto antes de allí. Pero me bastaron unos segundos, un impacto visual, para quedar prendado por la portada: El señor de los anillos: el juego de rol de la Tierra Media. Vi la ilustración de Angus Mcbride, con la compañía del anillo mirando hacia el horizonte; Gandalf los dirigía con su característico sombrero picudo azul (en un principio pensé: «éste debe ser el señor de esos anillos», aunque más tarde descubrí que estaba equivocado).

Corrí hacia mi madre y le dije que ya sabía cuál iba a ser mi regalo de cumpleaños. El señor de los anillos, le dije, y ella se extrañó. Y ella, claro, tomó la revista del Círculo de Lectores y me pidió el libro, que se hallaba disponible en el catálogo. Tardó un mes en llegar, pero mi fastidio fue mayúsculo. ¡No era el juego de rol, sino una novela! Al final terminaría consiguiendo el juego de rol de Star Wars, y más tarde yo mismo reuniría doce mil pesetas y mi compraría el juego deseado; pero aquella novela de Tolkien seguía en una estantería pequeñita de mi cuarto, sin tocar. Y un día, mientras leía fascinado el trasfondo del juego, resultó que tuve la necesidad de saber más. Fue entonces cuando a la edad de 12 años me empecé a leer la novela propiamente dicha, impulsado por la magia emocional que me evocaba mi preciado juego.

Así fue como crecí con los libros de rol en una mano y los libros de fantasía en la otra, alimentándome de ambos géneros literarios. El archiconocido Dungeons & Dragons también llegó durante mi adolescencia, que me dio una concepción de la magia diferente a la que encontramos en el mundo de Tolkien. La imaginación volaba a una velocidad vertiginosa descubriendo los millones de posibilidades a la hora de crear universos de fantasía, y pronto comencé a trazar mis propios mundos. Por supuesto, derivados de estos mundos que creaba en los juegos de rol di forma a mis propias historias.

Maravillado, mientras escribía mi novela echaba la vista a atrás y se me venían a la memoria reminiscencias de aquellos juegos de antaño. ¡Y es cierto! No puedo negar que muchos de los elementos de mi historia están pincelados con el color mágico de aquellos días de mi juventud. Una juventud que se resiste a abandonarme, pues a día de hoy confieso orgulloso que sigo disfrutando de estos juegos.

Es inevitable, van de la mano. Por eso es muy probable que muchos reconozcan cosas en mi novela acerca de estos juegos. Mi sistema de magia, por muy personalizado u original que intente confeccionarlo, contiene retazos indudables de mi paso por esos mundos donde encarnicé a magos, elfos, vampiros, samuráis y otras cosas más.

Espero que te guste La historia triste de un hombre justo el 5 de noviembre, cuando se publique, pues descubrirás que las cosas, cuando se nutren de la pasión, saben mejor. Aunque te recuerdo que el 15 de septiembre podrás catar el primer capítulo, tanto escrito como locutado.

¿Qué te parece mi manera de llevar mi escritura? ¿Tú también tienes afición por el rol o por otros entretenimientos? Yo tengo verdadera pasión. Sígueme por Instagram, por cierto, y reforcemos nuestro contacto.

Un abrazo,

Ángel G. Olmedo.

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